ni te lo imaginabas.
Al entrar en casa no oíste nada. Simplemente
notaste cómo te abrazaba y te vendaba los ojos. Esto estaba pactado, no te
preocupaste, pero privarte de un sentido te puso en un estado de tensa calma.
Sabías que durante las próximas horas ibas a ser mía, que te desnudaría y te poseería
sin miramientos, pero no sabías ni cuánto ni cómo.
Te diste la vuelta y me besaste. Yo ya estaba
desnudo, tú lo ibas a estar en breve.
Te llevé a la habitación y te desnudé por
completo, te abrazaste de nuevo a mí y notaste mi pene en tu ingle, temblabas
de la excitación. La sentiste muy dura, ya estabas mojada de la excitación que
te producía la situación y aún no habíamos empezado todavía. El hecho de imaginarte
atada y abierta de piernas te excitaba. Te tumbé en la cama, con mis grilletes te esposé las manos
en el cabezal por encima de la cabeza, de forma que no pudieses bajar los
brazos. Me tumbé junto a ti y te besé, me comías la lengua, tragabas mi saliva,
morías por mis labios.
Te acerqué dos dedos a la boca y los chupaste como
si te fuese la vida en ello, deseabas que fuese mi miembro, mis labios en tu cuello mordían tu piel
erizada, lo encogías y te sentías morir
de placer.
Mi mano derecha bajo a tu pecho y te pellizco el
pezón, te invadió una mezcla de sensaciones; placer, dolor, humillación,
ansiedad, impotencia, querías gritar, insultarme, morderme, pero el placer que
sentía tu cuerpo te lo impedía, seguí martirizando tu pecho, sabía que te
gustaba con locura, pero cuando mi boca bajo al pezón izquierdo y lo lamí con
deleite, perdiste toda capacidad de autocontrol.
Te preguntas como es posible sentir tanto con un
hombre al que conoces muy bien, con el que llevas más de cinco años viviendo,
hoy todo era diferente, joder, incluso su olor, como te trataba, brusco, autoritario,
posesivo, pero con un toque sensual y hermoso.
Sientes como bajo por tus muslos y con cierta
fuerza los aparto de mi camino para meter mi cabeza entre ellos, abriéndome paso
hasta llegar a tu coñito, tu perfume me invade, me erotiza y me vuelve más
salvaje, sientes como mi lengua húmeda y caliente te penetra sin miramiento,
como busca tus paredes internas, abres la boca para gritar pero no sale sonido
alguno, te falta el aire, “madre mía, me voy a morir” piensas. Ya no puedes mas
y revientas en un explosivo y hermoso orgasmo que inundan todos tus sentidos,
viene sin preámbulos, de golpe, sin aviso, a traición, arqueas la espalda porque
es lo único que puedes hacer, gritas, tus gemidos son cada vez más altos, se
oyen en toda la casa, tus piernas tiemblan sin control mientras las sujeto para
que no puedas moverlas, mi lengua va cada vez más rápida, va de tu vagina a tu
clítoris hasta notar como todo tu ser se
separa de tu cuerpo, yo sigo acariciándote sin parar, no puedes continuar, es
insoportable el placer que sientes en tu alma, suplicas que pare, que te deje
descansar, te falta el aliento, hago caso omiso a tus suplicas y sigo con tu
tortura, metiendo mi dedo índice en tu vagina y llevándolo hasta lo más
profundo que puedo, tocando tus paredes y sacándolo con rapidez hasta la
entrada, así una y otra vez, notando como te contraes de placer, lloras, me
suplicas, intentas por todos los medios librarte de mí, pero te prometí que iba
a ser cruel contigo y te iba a enseñar lo que un hombre puede hacerle a una
mujer.
Tu cuerpo se mueve descontroladamente, te entregas
irremediablemente y eso te jode, siempre has participado en nuestros juegos,
pero una apuesta te perdió. Habrías matado por poderte llevar las manos a tu
sexo, pero no podías. Habrías dado lo que fuese porque te penetrase en ese
mismo momento o parase para descansar, todo menos aquella deliciosa tortura que
no hace más que aumentar el placer que
sientes y de esa forma no consigues correrte otra vez, era imposible llegar, tanto
es el placer que sientes.
Quise continuar con tu martirio y te solté para
poder atarte, sientes cómo mis manos
agarran tu tobillo derecho y lo ato con una cuerda a la cama, repito la
operación con tu tobillo izquierdo, quedando con las piernas abiertas a mi
merced.
Acerqué mi cabeza a tu sexo y le di un beso. En
otra situación me habrías apretado contra él, pero esposada como estabas sólo
pudiste gritar “¡cómeme, joder, cómeme!”, dios mío, con lo agotada que estaba y
le seguía pidiendo más, ¿cómo era posible?. Te recorrí con la lengua muy, muy
despacio, de arriba abajo, separando tus labios con las manos. Estuve así
durante minutos. Tú te retorcías, sentías mi lengua áspera como la de un gato
te lamia y jugaba con tu hinchado clítoris, comencé a chuparlo suavemente, pero
poco a poco aumentaba la intensidad, sentías como te venia otro orgasmo, subí
las manos hasta tu pecho sin dejar de comerte, agarré tus pezones entre mis dedos,
estaban duros como piedras, los pellizqué con fuerza, tiré de ellos, te
mordiste los labios por el dolor, pero cuando te vino por fin el segundo de la
noche, fue bestial, prolongado, tormentoso, todos los músculos de tu cuerpo estaban
tensos, sudabas a mares.
Subí por tu cuerpo para comer tus maltratados pechos, me metía todo lo que podía
de tus tetas en la boca y los lamía con fuerza. Mi polla te rozaba el coño y rezabas para que
te la metiese ya, lo sabía y por ello paré, resoplaste, ibas a protestar pero
no te di tiempo.
Subí para meterte la polla en la boca, no querías
por lo que te agarre del pelo y tire de ti para que la abrieras, el dolor te
obligo a ello, no entendías como te trataba así, pero el morbo, el placer, lo
distinto que era todo y la promesa que te había hecho te obligo a dejarte hacer.
Te la sacaste cómo pudiste para hablar, y suplicaste que te dejase participar, qué
harías todo lo que yo te pidiese, te
hice caso omiso y continué con mi travesura, te faltaba la respiración, la
postura era incomoda, tenias ganas de llorar, la humillación era total.
Me aparté de ti, dejándote respirar, esperando a
que te recuperases. Te imaginabas observada, estabas entregada.
ELLA:
Estoy alerta, no sé donde se ha metido mi
marido, creo que en el baño, pero no le oigo, silencio a mi alrededor, oigo mi
respiración agitada, la venda no me deja ver nada y no me puedo mover por
culpas de las ataduras, que cabrón, pensé.
Le oigo venir y se echa a mi lado en la
cama, empieza a tocarme con sus dedos, recorre de arriba abajo mi cuerpo, sus
caricias me producen escalofríos, no me ha dicho ni una palabra desde que entré
en casa y estoy bastante nerviosa, desquiciada y descontrolada, no puedo pensar
con claridad, me tiene dominada, el muy cabrón, nunca me había tratado así.
Sin mediar palabra se echa encima de mí, no carga
el cuerpo sobre mi si no que solo su pene toca mi cuerpo y después de unos
segundos me penetra con fuerza, una sola estocada sin miramientos hasta el
fondo. Gracias a dios que estoy aun
mojada y no me ha hecho daño, mi reparación se paraliza, la siento en lo más
hondo de mi cuerpo, esta excitado el hijo puta, tengo ganas de insultarle y
machacarle el cráneo, joder como sudo, no puedo más, sale de mi despacio, muy
despacio, me desquicia que juegue así conmigo. Vuelve a entrar con fuerza hasta
el útero y grito de placer, una y otra vez entra fuerte y sale despacio, quiero
mover mis piernas y no puedo, mover mis caderas pero estoy agarrotada de tanta
contracción, le digo que me suelte ya y no me hace caso, va mas rápido y con
sus dedos me toca el clítoris friccionando con suavidad, me viene de golpe un
orgasmo que me invade como un ciclón que arrasa todo lo que encuentra a su
paso, mi cabeza quiere estallar, mi cuerpo me duele, mi vagina se contrae, mi
espalda se arquea, grito con todas mis fuerzas y el cabrón de mi marido mas
cada vez más rápido, sus dedos no paran, me meo pienso, dios me meo, no puedo
respirar me falta el aire, noto como él se viene dentro, su polla dura no para
de soltar esperma caliente dentro de mí, gime sin gritar, sigue moviéndose hasta
que no tiene nada más que soltar, le oigo respirar, se para pero no la saca de
mi vagina maltratada, nuestras respiraciones se unifican somos todo uno. Quiero
abrazarle pero no puedo, le digo que me suelte pero no me responde, todo su
cuerpo cae sobre mi cuerpo y me aplasta su peso sus manos empiezan a tocarme el
culo a la vez que empuja su pene dentro de mí, joder otra vez no, no puedo más.
Noto como unos de sus dedos hurga en mi ano, dando
círculos alrededor y empujando hacia mi interior, su dedo me penetra y empieza un mete saca acompasado con su
polla, ¿pero qué le pasa a este tío hoy?, esta desconocido, nunca me había
hecho esto antes sin pedírmelo, me gusta, quiero resistirme al placer que me
está dando, es diferente, humillante, posesivo, joder me vuelvo a correr y
encima me toca el clítoris de nuevo, grito con fuerzas no puedo más, necesito
respirar y me besa impidiendo así que pueda hacerlo, es una tortura deliciosa.
Mi cuerpo ya no responde a mi cerebro es esclavo del placer y tiembla
descontroladamente, mi torturador sigue dándome placer por los tres sitios a la
vez y su lengua a invadido mi boca, no tengo fuerzas para luchar, me rindo, le
dejo hacer.
Para mí fue el orgasmo por excelencia,
inimaginable, brutal, explosivo, salvaje, le vi venir poco a poco, cada vez mas
y mas fuerte, mi mente se nublo y ya no reaccionaba, sentí como me meaba
descontroladamente mojando toda la cama y al cabrón de mi marido, dejándolo
todo perdido. El se vino por segunda vez dentro de mí.
Después de varios minutos dándome besos cariñosos
y cuando nos recuperamos salió de mí y se quito de encima. Se fue al baño y
oí como se duchaba, se vistió y me dio
un beso en la boca, me soltó los pies de mis ataduras y por fin pude moverme,
le pedí que me soltase las manos, pero me dijo entre susurros que sin quitarme
la venda de los ojos o me dejaría atada hasta la noche, acepte el trato.
Unos minutos después oí la puerta de casa, se
había ido por lo que me quite la venda y me levante de la cama, estoy molida,
me duele y me tiembla todo el cuerpo, ¿Por qué se ha ido?
Una hora después estoy aseada y vestida, tomando
una taza de café en el salón de mi casa aun estoy dolida y dándole vuelta a mi
cabeza el porqué se ha ido de esa manera, suena el teléfono, es él me llama
desde una cabina de teléfono y le pregunto dónde está, me dice que en Albacete
que se había ido esta mañana urgentemente para resolver un negocio y que no
vendría hasta última hora de la noche que no había podido avisarme porque se
había quedado sin batería el móvil, no podía creer lo que oía, cuando colgué
llame a la oficina para confirmar lo que me había dicho y me dijeron lo mismo.
¿Entonces quien coño era el hombre que había
estado en mi casa esta mañana?, empezó a encajar todo, no me había hablado en
todo momento, su olor me parecía diferente, su pene más grande y duro, como me
follo, ¿joder quien era ese tío que me poseyó de esa manera, como pudo entrar
en mi casa?.
Me moje por completo al pensar que me habían
violado sin saberlo y con tanto placer, ¡QUIERO REPETIR!.






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